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JENNY LA UNICA

Archivo: Abril 2008

26/04/2008 GMT 1

SITUACION ECONOMICA DE BOLIVIA

jenny-felipe-orias @ 01:50

SITUACION ECONIMICA DE BOLIVIA

La situación económica y social de Bolivia

Bolivia late en el centro de América Latina con sus 8.274.295 habitantes en 1.098.581 kilómetros cuadrados de acuerdo al censo 2001. Desde 1982 lo hace al ritmo de vientos democráticos bajo los cuales se llevaron adelante reformas estructurales, como la de 1985, con las que los gobernantes intentaron subirla al tren de la globalización y garantizar una estabilidad económica, para poder parar la hiperinflación registrada, las reformas alcanzaron un promedio de crecimiento moderado del 4,3 por ciento del Producto Interno Bruto desde 1990. Sin embargo, los indicadores económicos comenzaron a bajar en 1998. Dos años después ya nadie ocultaba que había estallado la crisis en el país. No era sólo un fenómeno nacional, sino internacional.

Para el PNUD, si bien Bolivia fue uno de los países latinoamericanos más consecuentes para llevar adelante tales reformas, tanto los indicadores sociales como económicos indican que esto ya no es sostenible.

Ha llegado la hora de innovar y redefinir las formas de inserción en la economía internacional. 

 Bolivia figura en los informes de Desarrollo Humano del PNUD como uno de los tres países más pobres de América Latina. Seis de cada 10 bolivianos viven con ingresos por debajo de la línea de la pobreza. ¿A qué se considera extrema pobreza? A tener un dólar al día para vivir.  A la pobreza se debe sumar la desigualdad en los ingresos entre los que más ganan y los que menos perciben y entre éstos últimos están los indígenas de acuerdo al Informe de Desarrollo Humano en Bolivia 2002. Así, los municipios y departamentos de menores niveles de desarrollo humano y mayores niveles de desigualdad y pobreza son aquellos donde existe una mayor proporción relativa de población indígena. Por ejemplo, el PNUD indica que en los departamentos de Santa Cruz, Tarija y Beni, que ocupan los tres primeros lugares en el ranking departamental de desarrollo humano, la población mayor a seis años habla dos idiomas, uno nativo y español, y representa al 24 por ciento, 16 por ciento y 12 por ciento, respectivamente. En estos mismos departamentos, la población mayor a 15 años que se identifica como indígena representa el 37 por ciento, 20 por ciento y 33 por ciento, respectivamente. En los departamentos de Potosí, Chuquisaca y Oruro, cuyos IDH ocupan los tres últimos lugares, la población que habla un idioma nativo representa el 82 por ciento, 65 por ciento y 64 por ciento, respectivamente. Los porcentajes de la población total que se identifica en estos departamentos como indígena son 84 por ciento, 66 por ciento y 74 por ciento, respectivamente. A los problemas indicados también debemos sumar la creciente urbanización del país desde la segunda mitad del siglo XX, proceso que se suele asociar al surgimiento de Santa Cruz como departamento urbano desde mediados de los años 70. Si en 1900 las 10 ciudades más importantes del país concentraban apenas al 15 por ciento de la población, y entre ellas sólo figuraba una ciudad oriental, un siglo después estas urbes reagrupan a la mitad de la población boliviana y cuatro de ellas pertenecen a los llanos.  En los años 80, Bolivia dejó de ser un país predominantemente rural y este fenómeno se dio a la par del surgimiento de núcleos urbanos importantes en las tierras bajas. Hoy, la urbanización se sigue desarrollando alrededor de tres ciudades capitales: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra. Aunque esta urbanización parece consolidada e irreversible, tres departamentos siguen siendo predominantemente rurales: Potosí, Pando y Chuquisaca. El último Censo de 2001 detectó un incremento notable de la población rural en términos absolutos en los años 90 (más de 400 mil personas), después de un estancamiento neto en los 70 y 80. Además, la brecha entre las tasas de crecimiento urbana y rural se redujo de 4,2 a 2,2 puntos porcentuales en los dos últimos periodos intercensales. Habrá que ver y analizar hasta qué punto esta dinámica demográfica reciente responde al impacto de políticas públicas como la Ley de Participación Popular, que promovió una masiva redistribución de recursos hacia los municipios del país o es, más bien, un reflejo de las crecientes limitaciones que enfrentan las ciudades para responder a las expectativas de los migrantes rurales, sobre todo debido a la desigualdad y pobreza en las ciudades del eje central. También se cree que la crisis ha dado lugar a un importante movimiento de retorno de migrantes hacia sus entornos rurales de partida.  En el Censo 2001, el 15 por ciento de los bolivianos dijo que no había nacido en el departamento en el que vive, sino en otro. Los análisis de los flujos migratorios interdepartamentales demuestran que los que un día decidieron cambiar, eligieron como lugar de destino zonas menos pobladas, pero con mayores niveles de desarrollo humano como Santa Cruz, Beni, Pando  y Tarija. Los datos del Censo de 2001 muestran que existe una elevada correlación entre el desarrollo humano, la migración y la localización geográfica. Las zonas expulsoras de población tienden a ubicarse en las tierras altas de Bolivia y presentan niveles de desarrollo humano inferiores que el promedio municipal del país. Al contrario, las zonas de recepción de migrantes tienden a ubicarse en las tierras bajas del país con mayores niveles de desarrollo humano. La mitad de los municipios receptores de población se encuentran en los departamentos de Santa Cruz (25) y Pando (13), a pesar de que éstos concentran apenas al 20 por ciento de los municipios del país. Al menos cuatro de cada diez municipios de los departamentos del oriente y Tarija son receptores netos de migrantes y esta relación se eleva al 90 por ciento en Pando. Por el contrario, el 95 por ciento de los municipios de Chuquisaca y Potosí son expulsores netos de población, rasgo que predomina igualmente en los municipios de La Paz (75 por ciento), Oruro (65 por ciento) y Cochabamba (61 por ciento). En estos cinco departamentos se concentra el 86 por ciento de los municipios expulsores de migrantes del país. Hablar de pobreza, exclusión y desigualdad que empujan a una continua migración en busca de mejores oportunidades, en un país cuya sociedad debería tener grandes posibilidades económicas debido a la importante cantidad de recursos naturales sobre los que está asentada y los grandes sacrificios históricos que ha realizado para mantener el sistema democrático. Si se toma en cuenta que según el último Índice de Desarrollo Humano del PNUD (2004), los bolivianos quieren cambios para un mejor futuro; aunque ya no están dispuestos a asumir riesgos para lograrlo. El PNUD enfatiza que, efectivamente, recursos naturales como el gas seguirán siendo importantes en la economía boliviana; sin embargo, si no se llevan adelante cambios importantes no sólo económicos, sino sociales, el país no podrá saldar las viejas y nuevas deudas con sus habitantes. Entre los cambios que Bolivia debe asumir hay uno muy importante que, de lograrse, tendría un impacto económico y social muy fuerte: la inclusión de todas las culturas que laten en el país. Actualmente, éstas conviven encerradas en sus propias fronteras ideológicas, desconfiando de los demás, mucho más si éstos son extranjeros. La continua exclusión las llevó a ese extremo del que hoy hay que sacarlas, pero para hacerlas partícipes de la construcción de un país equitativo. “Bolivia –indica el informe 2004 del PNUD- es una nación pensada e imaginada en consenso, pero aún carente de cohesión e inclusión social”.El 97 por ciento de ciudadanos encuestados para el último Índice de Desarrollo Humano del PNUD indicaron que se sienten orgullosos de ser bolivianos, el 92 por ciento piensa que para que Bolivia progrese se necesita pensar primero en el bien del país en su conjunto y al 72 por ciento le gustaría ver en el año 2025 un país abierto al mundo que preserve su cultura.

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